
Escalada en Aspromonte, Melia y las Cuevas de Tremusa
Para variar, la carretera de Scilla a Gambarie sorprende con una meseta bien cultivada entre bosques de castaños.
¿Dónde está?

Melia: dónde está
Melia es la aldea de Scilla en la carretera provincial que sube por la vertiente tirrénica del Aspromonte: doce kilómetros de ascenso, en el primer tramo con curvas panorámicas de horquilla sobre la Costa Viola, hasta los 650 metros de altitud de la meseta, enclavada entre los ríos Catona y Favazzina. El pueblo se extiende como para acompañar la carretera hacia Sant'Angelo, camino de Gambarie; alrededor, una especie de parque agrícola, con olivares, huertos, extensiones de cereales, hortalizas a campo abierto, sobre todo patatas y judías, y caminos rurales para diseñar el mosaico; un entorno rural, donde la vegetación espontánea aún encuentra su espacio y la presencia sorprendente es la del castaño; un aire ya de montaña que reconforta en el calor estival.
Qué ver
Por el camino, el monumento a los Caídos de las Grandes Guerras te introduce en la pequeña plaza: la escultura del artista scillese Carmine Pirrotta es preciosa; el homenaje que se rinde a esta pequeña comunidad también es impresionante. Aquí se encuentra la iglesia de San Gaetano y las crónicas cuentan que fue un alcalde benemérito, un tal Gaetano Minasi, quien la dotó al barrio. De ahí el deseo de recordarle dedicándola al homónimo Gaetano da Thiene, un santo veneciano un poco alejado de los caminos trillados, podría decirse, si no fuera porque al menos alcanzó la cima de su ministerio en Nápoles. Y el 7 de agosto, festividad del llamado Santo de la Providencia, que también fue nombrado patrón de Meliá, es una gran fiesta con solemnidades, actos callejeros y fuegos artificiales.
Una atracción única de Melia son las Cuevas de Tremusa, cavidades formadas por la erosión en un pasado remoto, cuando el lugar estaba al nivel del mar. Como prueba de ello, además de las concreciones típicas de estas formaciones, estalactitas y estalagmitas, hay capas de arena conglomerada de las que emergen conchas fósiles del inconfundible tipo peine. Se trata de un yacimiento evocador, también porque está envuelto en la penumbra del bosque en un sube y baja de escaleras y senderos. Ni que decir tiene que no faltan leyendas, más o menos fundadas. La imaginación popular las consideraba escondites de bandoleros. Lo que se sabe con certeza gracias a los arqueólogos es que la Vía Popilia, trazada por los romanos para conectar Capua con Reggio sirviendo al puerto de Scilla, pasaba por el valle del Tremusa. Como si dijéramos que la gran historia también pasó por la pequeña Melia.
Una curiosidad: la fuente Paolo Re
No lejos de la plaza, una curiosidad: la Sorgente di Paolo Re (fuente de Paolo Re), que en realidad parece una fuente y debe su nombre al príncipe Paolo Ruffo, castellano de Scilla a mediados del siglo XVI. Lo cierto es que la zona de Melia es rica en aguas de manantial, a lo largo de los siglos explotadas principalmente para accionar molinos y almazaras. Una excepción es ésta en particular, que por sus probadas virtudes salutíferas se consideró digna de ser puesta a disposición de la comunidad. Una buena manera de ser recordado, aunque en el apelativo real algunos capten un poco de ironía hacia el entonces escudero de Scilla.
Entra en el Mapa de las Maravillas por descubrir de Italia y encuentra tesoros donde menos te lo esperas... Inspira, Recomienda, Comparte...
Colecciones
El Mapa agradece a:
Scilla, dove peschiamo sorrisi – Comune di Scilla – PNRR Ministero della Cultura M1C3, Mis. 2, Inv. 2.1 “Attrattività dei borghi storici” – Finanziato dall’Unione europea, NextGenerationEU – CUP: F79I22000150006 – CIG B8DCA761AB